Por Marcos Moraga / La Nación Domingo
Buddy Richard, su retiro, el último festival y sus nuevas canciones
Despídete con un beso
Lo ha prometido otras veces, pero ahora, asegura, su jubilación va en serio. Queda un poco de Buddy: su último Festival de Viña, una reedición de cinco discos en la que incluirá tres temas inéditos junto a Daniel Guerrero y una historia de correrías con calcetineras, guitarras que te abrazan, aviones, hoteles y campo. Buddy anuncia que se va, como el agua entre los dedos.
"¿Y tú, tomando café?, ¿no dices que no podías tomar café", pregunta su hija Paulina. "Pero poquito, hace años que no me tomaba una taza y además ahora no estoy tomando copetín", dice Buddy Richard. Es su segundo café, cargado y en tazón. Y se ha fumado un cigarro cada cinco minutos. Entonces, no es que la salud obligue al retiro. Tampoco se le ve haciendo discursos sobre las bondades del aceite vegetal, como lo hiciera hace un par de años su colega y amigo de correrías juveniles José Alfredo Fuentes, "El Pollo". Buddy Richard Ricardo Toro de nacimiento , cumplirá 65 años en septiembre y, como beneficiario del Instituto Nacional de Previsión, va a jugar según las reglas: firmando su jubilación, no habrá más Buddy Richard. Queda Ricardo Toro.
Buddy tiene claro el camino. El lunes 25 de febrero se subirá por cuarta vez a la Quinta Vergara para ofrecer su último show y, ante las cámaras, firmar su retiro. (En rigor es la quinta vez, según corrige el músico. La primera fue cuando el festival duraba 15 noches y no era televisado. "Tenía que cantar un chorizo de letra que nunca me aprendí y un día no fui ni a cantar. Me eliminaron, pero gané un premio del más popular, que era plata y una gaviota", cuenta). Después de la Quinta Vergara vendrá una gira por las principales ciudades y también pueblos de Chile, más algunas presentaciones en las colonias chilenas extranjeras, y no más. Se acabó.
"Llega el momento para todo", explica. "El momento de comienzo, de esfuerzo, cuando duermes abrazado a la guitarra, componiendo en los hoteles o en el avión. O momentos en el verano en que había artistas que hacían 30 ó 40 shows. Yo me dosificaba. Ahora no te dan ganas de hacer tanto. No porque estés físicamente impedido. Pero después de 40 años de oficio, a cualquier persona le dan ganas de descansar".
Ricardo Toro, en cambio, está dudando. No sabe si volver a su natal Graneros, donde está instalado desde su participación en el programa "Rojo Vip", o emprender el viaje a Villarrica, a dispararle a las tórtolas y pescar truchas en el río Toltén ("grandotas", deja en claro con los brazos bien abiertos), como lo hiciera en los intervalos de su carrera en que decidió no mendigar espacios televisivos. O como lo hizo en el comienzo, cuando el pelusa del Instituto Nacional agarró mochila y guitarra y llegó mochileando cuando eso era muy extraño hasta el lago Llanquihue, se instaló en un programa de radio en Puerto Montt y volvió a Santiago con dedos ágiles y hablando la lengua del romance.
SI ME VAS A ABANDONAR
O quizás mejor escuchar a Buddy, quien le quita toda la pompa a su viaje iniciático y resume su objetivo en la vida cuando empezó a componer: "Comencé con la única razón de que me pidieran autógrafos". Y el Pollo Fuentes, compañero de correrías en esos años, sabe de esas noches de Tap Room y de esperar niñas tarde, afuera de la casa. "No había K-Masú, pero había show, te quedabas bailando y pinchabas por ahí", ríe. Largas noches, recuerda, en que Richard se quedaba alojando y practicando guitarra donde Fuentes, porque de volver a Graneros ni hablar a esa hora.
Pero tras 45 años de carrera, Buddy consiguió algo más que calcetineras. Hace dos semanas fue reconocido como "Figura fundamental de la música chilena" por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), en una ceremonia a la que asistió desde ex Presidente de la República Eduardo Frei hasta su colega y responsable del segundo aire noventero Álvaro Henríquez, de Los Tres.
Porque tras el batatazo ochentero que marcó "Mentira", y el paso por todos los estelares de la época, Buddy comenzó a ser coreado por los jóvenes de hace 15 años tras la versión de "Tu cariño se me va" que le regalaron Los Tres, y saltó, ya solo, a los primeros lugares de ventas con "Por siempre" (1995). Ángel Parra, guitarrista del combo penquista, compartió con Richard, primero en Los Tres y después en Ángel Parra Trío. "Pero me va a perdonar Buddy, porque, con todo respeto, no se la compro mucho. Esto de que un artista se retire me parece medio raro. Entiendo que esté cansado, porque es un tipo con mucho carrete, que conoce mucha gente, de un humor muy ácido. Por ahí sí. Lo que sí está claro es que su manera de componer destaca entre todos los artistas chilenos", avisa Parra.
Luego del revival de "Tu cariño se me va" no pasó mucho tiempo para que Buddy se devolviera a Villarrica, a lo que parecía un nuevo exilio, medio choreado porque las nuevas formas de la tele ya empezaban a hurgar, por ejemplo, en los episodios violentos que tuvo con su primera esposa, la cantante Rita Góngora. Aunque decidió bajar su perfil público, no estaba jubilado. "Lo que pasa es que en Sudamérica, a partir de los setenta, yo saqué mi material hacia fuera y pegó. Trabajé mucho y ya son clásicos, recuerdos que tienen mercado. Como acá. Hacen espectáculos y viajo siempre, pero como no es farándula, no le importa a nadie", comenta.
Tras el segundo aire, el colocolino hizo varios amagues de retiro. Ahora la cosa va en serio, aunque seguirá componiendo y "de repente, algún show puntual, en el extranjero": "Igual me preguntan por qué me voy. Como el discurso que se pegó el Pollo en la ceremonia de la SCD, donde decía no te vayas y eso. O los mismos ejecutivos de Canal 13, quienes me decían: Cómo te vas a retirar... pero qué rico que lo hagas con nosotros . Esa onda". Con 45 años de carrera, y más de 30 de ellos con pies en televisión, Buddy se sabe mover en pantalla, y sabe que después de este festival es posible que suban sus bonos. De hecho, esta presentación estaba con reserva desde hace dos años.
"Cada vez que hago algo sacan discos míos los piratinis . La última vez fue para el festival en que fuimos con los de La Nueva Ola. Los conozco. Pero ahora yo voy a hacer lo que quiera". La IRT casa a la que pasaron sus grabaciones tras el cierre de la RCA lo dejó libre de acción hace rato, y con el manejo sobre sus discos puede ir a buscar los másters cuando quiera, para comenzar a reeditar como le plazca. "No he ido de puro dejado", dice. Así que directamente desde sus propios vinilos, Buddy prepara reediciones de sus trabajos más queridos. Será un total de cinco discos todavía no define cuáles definitivamente serán que está trabajando de manera independiente, para dejar su legado cuando cuelgue el micrófono.
EL MITO DEL ASTOR
Puerto Varas, hace dos años aproximadamente. Frente al mismo lago Llanquihue donde partió todo, Buddy se dirige a su amigo Luis Dimas, el rey del twist. "¿Sabís que, guatón? Me voy a retirar. Estoy cansado". El episodio lo relata el mismo Dimas, quien dice estuvo justo en el momento en que Ricardo Toro Lavín reclamó su espacio bajo el escenario. Dimas también estuvo en ese histórico recital "el mejor de la época", describe que Buddy Richard dio en 1969, en el Teatro Astor: el primer gran concierto en Santiago de un artista chileno, con más de 40 músicos y con el joven bajista de Los Rockets debutando en dirección: un tal Horacio Saavedra.
"En una radio hicieron una lista de los 50 artistas más populares, y yo salí como 49. Así que no, algo andaba mal", recuerda Buddy. "Cada disco mío era número uno. Lo que pasa es que yo era muy dejado, no iba a los eventos, a las conferencias de prensa, a nada. Fue un hito. Ya no podía andar con un par de músicos torranteando". "Buddy en el Astor", además, quedó registrado "recién habían llegado las grabadoras", apunta Richard y, sí o sí, estará entre los cinco discos que editará tras el festival.
Saavedra, en todo caso, es otro que no le cree. "Ya la ha hecho otras veces. Creo que se va a retirar de la tele, pero no puede dejar de cantar", dice. El insigne director musical del Festival de Viña todavía se asombra del estatus de culto que tiene "Buddy en el Astor", debut de ambos "creo que ni tengo el disco en mi casa", revela , y cerrando otro círculo coincidirá con Buddy en su último show. Sería una pérdida grande, dice. "Pero como amigo, sencillamente no lo veo sentado en su casa". El Pollo coincide: "Siempre ha sido bien casero, así que por ahí está bien. Pero tengo mis dudas si no va a seguir cantando. Me lo viene diciendo hace un par de años, y está bien que baje el ritmo, pero le diría a la gente que no espere que desaparezca del escenario. Eso es cortarle los brazos al compositor más talentoso que hayamos tenido".
MORIR CON EL SIGLO
Están los clásicos, pero no todo será recuerdo en lo que queda. Buddy ve la hora y se acuerda de Daniel Guerrero. Es con el ex La Sociedad con quien está preparando esta reedición. Va a buscar su agenda de teléfonos para coordinar una junta. "No es que sea tonto, pero de cibernética, nada. Ni con el celular me llevo, todo lo anoto acá", dice. Buddy Richard tiene un myspace, pero no tiene idea qué es un myspace. Y además de la urticaria Santiago, "con toda la gente que te echa el auto encima y que viven enrejados". "Me morí con mi siglo, con tranvía y vino tinto, como dijo el Piero", es su argumento para hacerle el quite.
No dice gratis eso del siglo muerto. Aunque asegura que nunca lo han pifiado, en el festival irá en la misma noche que los reggaetoneros Wisin y Yandel. "Ojalá los cabros chicos no se aburran", dice. La radio de su auto está mala la camioneta Pathfinder que ganó en "Rojo Vip" la maneja una de sus hijas , así que ahora enciende el equipo en la casa para escuchar los partidos de Colo Colo o algún disco de The Beatles, Toto o Tom Jones.
La despedida será con nuevos discos, que tendrán como bonus tracks tres canciones inéditas. Dos originales de Buddy y otra de Guerrero, cantada por el que se jubila. "En dos temas le endosé las letras a Guerrero, porque habitualmente mis canciones tenían poesía, metáfora y mucha geografía, los lagos, el mar... Ahora hablan cualquier huevá los cabros. No lo entiendo y no me voy a meter en eso. No me voy a meter a hiphopear, ni a rapear, ni nada".
La suma está clara. Cumplió 65 años, y como la mayoría de los chilenos, eso significa retiro. Durmió con la guitarra. Compuso "Mentira", "Tu cariño se me va" y "Con mi bombo y mi chin chin". Pasó de bar en bar en hoteles de lujo del mundo "¿qué vas a hacer tres días encerrado en un hotel?" . Se casó por segunda vez, tiene una hija de 10 años y nietos de edad similar para chochear. Miró al Llanquihue, se despidió de él, y frente al Villarrica comenzó a guitarrear con Daniel Guerrero para la última colaboración. No fue a México "porque después del golpe, Chile rompió relaciones, había que sacar la visa en la embajada y me dije: na, no estoy para estar haciendo colas ni huevá" . Lo cantaron en otros idiomas. Así que Buddy ya está listo. Ricardo Toro, ahora, se posesiona. Se para, apaga otro cigarro, se calza un jockey y saliendo a la calle casi lo logra. "Mira, el Buddy Richard", dice una señora en la portería del edificio, quien tampoco le cree o no sabe que Buddy se va. Toro levanta la vista. Saluda. Todavía es Buddy. Por un tiempo más. LCD.
PUBLICADO POR LA NACION:CL 20/01//2008
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